DOMINGO 8 DE FEBRERO, 2026

Quinta del Tiempo Ordinario

San Jerónimo Emiliani. Patrono universal de los huérfanos y la juventud desamparada. Convertido después de pasar por la cárcel. En Somasca fundó la Sociedad de los Servidores de los Pobres (Somascos). Murió de peste a los 56 años atendiendo a los enfermos. Año de 1537. Santa Josefina Bakhita, virgen patrona de las misiones. Nació en la región de Darfur, en Sudán. De niña la robaron y vendieron en diversos mercados africanos. Libre, se convirtió e ingresó en el Instituto de las Hijas de la Caridad (Canosianas). Pasó su vida en un convento cerca de Vicenza entregada a Xto. Es patrona de Sudán.

LECTURAS LITÚRGICAS

Isaías 58, 7-10: Nacerá entonces una luz como la aurora.

1 a Corintios 2, 1-5: Les he anunciado a ustedes a Cristo crucificado

Mateo 5, 13-16: Ustedes son la luz del mundo.

NUESTRA HISTORIA

En 1851 fallece en el Hermitage el H. Lorenzo, tercer miembro del Instituto y catequista en el Bessat. El H. Lorenzo Audras (Juan Claudio), llegó a La Valla con la orden de sus papás de regresarse con su hermano Juan Bautista (H. Luis). Sin embargo, fue convencido por el P. Champagnat para que él también ingresara al noviciado. Dedicó su vida a la catequesis. Con su zurrón a la espalda, en el que llevaba la comida para varios días, recorría las aldeas del Bessat explicando el catecismo, sin importarle las nevadas, las lluvias y los fríos. Fue ejemplo de hombre sencillo, piadoso y excelente educador. Muchos años después, cuando los achaques estaban acabando con su vida, aún pedía que lo enviaran a recorrer los mismos caminos que anduvo en su juventud, y hasta había solicitado ir a las misiones. Estos son nuestros santos no canonizados.

ORAMOS HOY

Por nuestro Instituto, sus miembros y sus obras, especialmente las provincias y unidades administrativas más necesitadas.

Para que la Eucaristía sea centro de nuestra vida comunitaria.

Para lograr una auténtica devoción filial a María, hija predilecta del Padre.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXI TE - LEÓN XIV

39. Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia reconocieron en el pobre un acceso privilegiado a Dios, un modo especial para encontrarlo. La caridad hacia los necesitados no se entendía como una simple virtud moral, sino como expresión concreta de la fe en el Verbo encarnado. La comunidad de fieles, sostenida por la fuerza del Espíritu Santo, se encuentra arraigada en la cercanía a los pobres, que en ella no son un apéndice, sino parte esencial de su cuerpo vivo. San Ignacio de Antioquía, por ejemplo, camino del martirio, exhortaba a los fieles de la comunidad de Esmirna a no descuidar el deber de la caridad para con los más necesitados, advirtiéndoles que no procedieran como los que se oponían a Dios: «Considerad a los que tienen una opinión diferente sobre la gracia de Jesucristo, que vino a nosotros: ¡cómo se oponen al pensamiento de Dios! El obispo de Esmirna, Policarpo, recomendaba precisamente a los ministros de la Iglesia que cuidaran de los pobres: «Los presbíteros también sean compasivos, misericordiosos con todos».

2026-02-08

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