DOMINGO 18 DE ENERO, 2026

Segunda semana del T O

Santa Priscila, o Prisca. Era la esposa de Aquila, que se menciona en el Nuevo Testamento. Vivió en Roma hasta que el emperador Claudio expulsó a los judíos de esa ciudad. Se trasladó a Corinto y regresó a Roma en donde falleció, tal vez mártir. (Siglo I). Las catacumbas de Priscila, en la Vía Salaria, no parece que lleven el nombre en su honor, sino en el de una ilustre senadora de Roma.

LECTURAS LITÚRGICAS

Isaías 49,3. 5-6: Te hago luz de las naciones para que mi salvación te alcance.

1 a Corintios 1, 1-3: La gracia y la paz de parte del Señor y de Jesús sea con ustedes.

Juan 1, 29-34: Éste es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

CUMPLEAÑOS

H. Salvador García – 1947 – Comunidad de Alajuela, Costa Rica.

ANIVERSARIO

1984: El H. Emilio Mencía fallece en Manatí. (1913-1984). En su época madura emitió el voto de estabilidad. De forma sencilla y frecuente solía repetir: “Yo siempre he sido feliz donde he estado, porque he estado dispuesto a ir donde los superiores me han destinado.” Así se expresó de él uno de sus alumnos: “Para mí, el H. Emilio fue un gran amigo. Le gustaba estar con los niños y siempre se le veía la alegría en los ojos. Era un gran maestro, consejero y amigo, exigente y comprensivo. Tenía una ilusión con Dios y con la Virgen”. Cuba, España y Puerto Rico fueron los lugares donde desempeñó su misión durante 54 años vividos como un verdadero Hermano Marista.

CONMEMORACIÓN

Comienza el octavario de oración por la unidad de los cristianos.

ORAMOS HOY

Por nuestro H. Salvador, su salud, sus intenciones, necesidades y su comunidad.

Por el Hermano Provincial y su Consejo.

Para que los cristianos demos testimonio de unidad siguiendo el deseo de Cristo-Jesús, quien lo deseó vehemente en la última Cena.

Para que nuestra devoción a María sea manifiesta en nuestra oración y vida.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXI TE - LEÓN XIV

18. Toda la historia veterotestamentaria de la predilección de Dios por los pobres y el deseo divino de escuchar su grito —que he evocado brevemente— encuentra en Jesús de Nazaret su plena realización. En su encarnación, Él «se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano», de esa forma nos trajo la salvación. Se trata de una pobreza radical, fundada sobre su misión de revelar el verdadero rostro del amor divino. Por tanto, con una de sus admirables síntesis, san Pablo puede afirmar: «Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza».

2026-01-18

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