SÁBADO 25 DE ABRIL, 2026

Tercera semana de Pascua.

San Marcos, evangelista. Uno de los más destacados misioneros de la época apostólica,  compañero de Pablo y luego de Pedro, quien le llamaba “su hijo”. La tradición dice que Marcos  evangelizó como Obispo de Alejandría, en Egipto, donde realizó varios milagros y estableció  una iglesia floreciente y su famosa escuela cristiana, nombrando un obispo, tres presbíteros y  siete diáconos. Murió mártir el lunes de Pascua, 25 de abril del año 68 (o en el 64, según otras  fuentes). 

LECTURAS LITÚRGICAS

1 de Pedro 5, 5b-14: Les saluda Marcos, mi hijo. Tengan sentimientos de humildad unos con otros.

Marcos 16, 15-20: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda criatura.

NUESTRA HISTORIA

En 1932 inicio de la obra marista en Guatemala a petición del arzobispo Luis Dirou y Sure. Comienza en el Colegio Infantes con los HH. Josías (León Lacombe), francés; Alcides, Pedro, Álvaro, y Efrén Rebelo (colombianos). Finalmente llegó Angel Rodríguez (don Chofo), español.

ORAMOS HOY

Porque, gracias al evangelio de Marcos, se nos abre una gran puerta para conocer y seguir a la persona de Jesús y su mensaje. Que seamos auténticos seguidores suyos.

Por la Sociedad de María, en sus distintas ramas, y la vitalidad de sus miembros.

Por todos lo que han trabajado y trabajan en nuestras obras de la Provincia, en especial en Guatemala, que su presencia y su esfuerzo sea bendecido por el Señor.

Por los voluntarios que se dedican a sanar las enfermedades en lugares donde la pobreza no permite a las personas tener acceso a la medicina.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DILEXI TE LEÓN XIV

106. Y nos hace mucho bien descubrir que aquella escena del buen samaritano se repite también hoy. Recordemos esta situación de nuestros días: «Cuando encuentro a una persona durmiendo a la intemperie, en una noche fría, puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe, un delincuente ocioso, un estorbo en mi camino, un aguijón molesto para mi conciencia, un problema que deben resolver los políticos, y quizá hasta una basura que ensucia el espacio público. O puedo reaccionar desde la fe y la caridad, y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad, a una creatura infinitamente amada por el Padre, a una imagen de Dios, a un hermano redimido por Jesucristo. ¡Eso es ser cristianos! ¿O acaso puede entenderse la santidad al margen de este reconocimiento vivo de la dignidad de todo ser humano?». ¿Qué hizo el buen samaritano?

2026-04-25

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